“Un líder no debe mostrar sus emociones, especialmente miedo y tristeza”. Cuántas veces hemos oído esta afirmación en muchos jefes. Nos gustaría invitarte a pensar que puede ser de otra manera. Que el liderazgo bien entendido es distinto. Que es más fácil liderar si se hace desde las emociones.

Liderar es inspirar a otros para que juntos consigan las metas que se han propuesto, hacer que el equipo comparta una visión y unos valores, consiguiendo que la suma de las partes sea mucho más que las individualidades y además, que los miembros del equipo disfruten y se sientan orgullosos de pertenecer a ese equipo.

Por otro lado, emoción viene del latín, “emotio” que significa “movimiento, impulso” y son reacciones a diversos estímulos por parte del individuo. Es decir, son estímulos de diversa índole (objetos, situaciones, olores, palabras, personas, …) que una vez percibidos por la persona producen en él (y en cada individuo será de distinta forma) un impulso a actuar, a hacer algo. El miedo, por ejemplo, nos invita a pensar que aquello es importante para nosotros y que debemos hacer aquello que pensemos que es adecuado para protegerlo o para mejorar. Sabemos a través de la neurociencia, que las emociones fijan los recuerdos en nuestro cerebro y que son fundamentales en la memoria y en la motivación.

Así pues, si liderar es inspirar a la acción conjunta y la emoción nos lleva a la acción, ¿qué puede hacer un líder para mejorar el rendimiento de su equipo y conseguir las metas del mismo? EMOCIONAR.

  1.  Al igual que uno de los secretos de la inteligencia emocional es el autoconocimiento de las emociones, para liderar desde la emoción, debemos conocer cuál es nuestra emoción liderando. ¿Qué siento como líder de mi equipo? ¿Alegría, tristeza, miedo, ira?
  2. . Comparte tus emociones con el equipo. ¿Tú sabes cuándo un colaborador tuyo siente miedo, cuando está triste o está enfadado? ¿Qué te hace pensar que tu equipo no lo sabe cuándo te pasa a ti? Cuando compartes las emociones con tu equipo, desde la humildad, muchas barreras se caen.
  3. Quiere a tu equipo. Confía en ellos. Dirige desde el corazón, crea esos espacios para compartir y para crecer, como individuos y como equipo. Sólo los líderes que confían y quieren a los miembros de sus equipos sacan lo mejor de ellos. Si no me crees, piensa en aquel profesor que sacó de ti mucho más de lo que tú pensabas que eras capaz de dar. ¿Te sentías querido por él? Y aquel profesor que “te tenía manía”. ¿También te sentías querido por él?
  4. . Aprende a dar feedback positivo. Utiliza la regla 1×5. Por cada cosa negativa que tengas que decirle a un colaborador tuyo, dile 5 positivas. Y, además, dilo en el momento y siempre de forma sincera. Un líder debe aprender a comunicar en positivo. Ya sé que el deber de un empleado es hacer las cosas bien. Y el tuyo como líder es decírselo.

“Las personas se olvidan de los que haces o de lo que dices. Pero nunca se olvidan de cómo las haces sentir.”