Hace unos días viajaba en tren hacia una formación. De repente, una persona necesitó asistencia médica. No sé lo crítica que pudo ser la situación, el caso es que la evacuaron en la siguiente estación. Espero que no fuera grabe. Observando las diferentes reacciones tanto de sus compañeros y otros pasajeros como las del personal del tren, me inspiró para escribir este post sobre como los líderes deben de gestionar algún tipo de emergencia.

Es muy probable que la persona que necesitó asistencia no tenía ningún indicio de que tendría un problema de salud importante antes de subirse a ese tren, y seguro que lo mismo ocurría a sus compañeros de viaje.

Y sin embargo, ese riesgo está siempre presente, lo inesperado puede suceder en cualquier momento.

La mayoría de nosotros no pensamos en las emergencias hasta que suceden. Piénselo bien, la mayoría de las alarmas contra robos son contratadas después del robo. Pero vivir una vida más segura y sana requiere una preparación consciente que, desafortunadamente, muchas personas nunca hacen.

¿Cómo se deben de preparar los líderes para acometer con eficiencia situaciones de emergencia?

Los detalles específicos de cualquier situación de emergencia cambian. Pueden ser sobre asuntos fiscales o laborales, o amenazas en las instalaciones de la planta o la seguridad de los empleados. Mediante este post quiero recoger algunas pautas que seguro te serán de mucha utilidad en estos casos.

Piense en lo que podría pasar.

Esa afirmación suena dolorosamente obvia, pero en realidad no lo es. Escuchar sobre lo que podría pasar no es lo mismo que pensar sobre lo que podría pasar. Todos somos conscientes de la amenaza de la gripe aviar y las emergicias que puede disparar, pero ¿cuántos de nosotros hemos pensado realmente en las implicaciones personales, sociales, organizativas y económicas que podría tener una posible infección? Yo que viajo por toda España e imparto formación para ganarme la vida, la gripe aviar podría, literalmente, detener mi negocio. Y con un contrato para realizar una formación que requiera viajar en transporte público, ¿cuáles son mis obligaciones no sólo para con mi cliente sino también para mi familia en cuanto a ponerlas en riesgo al viajar durante una posible pandemia? Estas son sólo algunas de las preguntas que he reflexionado durante este post.

Mientras lo escribo, muchas son las entidades que han organizado actos para recordar a las víctimas del 11M. Antes de que ocurriera ese fatal suceso, la mayoría de los españoles sabíamos que podía ocurrir un acto terrorista en cualquier momento y provocar una situación de emergencia (ya sea perpetrado por ETA o por Yijadistas o por otra organización terrorista), pero la mayoría creía que no lo pasaría. Incluso ahora, varios años después, creo que muchas personas creen que podría volver a suceder, pero no lo hacen. Un acto terrorista volverá a suceder en este país,  es solo cuestión de tiempo. Ojalá me equivoque, pero hay una sutil diferencia entre saber que algo puede suceder y que eventualmente sucederá. Esto crea una mentalidad completamente diferente.

Pensar en lo que podría suceder ayuda a disminuir el impacto de una emergencia cuando ésta ocurre y permite que un líder se concentre más rápidamente en qué hacer para dar la respuesta más eficiente en caso de que así sea.

Recoja toda la información posible.

Cuando piense en amenazas potenciales para usted o para su negocio, haga una investigación básica sobre las posibilidades, probabilidades y posibles soluciones relacionadas con tales contextos. Mediante una búsqueda rápida en Internet puede encontrar información básica y avanzada sobre casi cualquier amenaza imaginable.

Diseñe un plan básico de emergencia.

A menos que trabaje para una corporación grande con un personal dedicado a planificar lo inesperado, no va a tener tiempo ni experiencia para desarrollar planes de contingencia detallados para cada situación. Sin embargo, eso no debería impedirle tener planes básicos sobre qué hacer con respecto a las emergencias con mayor probabilidad de suceso. Considere enviar un correo electrónico o hacer una llamada telefónica a un experto en el que confíe y pregúntele: “¿Qué haría si esto sucediera?. Si algo he aprendido en estos años es a esperar lo mejor y planificar para lo peor.

Comparta su plan y toda la información recapitulada con los afectados y/o involucrados.

Una buena información mejora cuando se comparte, y la mayoría de los fuegos se apagan mejor mediante un equipo debidamente entrenando e informado que por un forestal solitario.

Seguro que puedes aportar algún consejo más que enriquezca este post. Estaré encantado de compartirlo con todos.